¡Disfruten!
Después de
un largo día de trabajo social, Westonio encendió un artefacto electrónico y se
puso a ver y comentar publicaciones en diferentes redes sociales.
Oh! Pero,
mira eso. Tengo un mensaje no-leído. ¿Quién me lo habrá enviado?-se preguntó.
Hizo clic
sobre el mensaje y se quedó atónito.
-Pero si es
Taradinha.
¿Cómo estás
Westonio? Decía el mensaje. Yo tengo un problema y deseo que me ayudes. He aquí
te dejo el número de teléfono de mi casa y el de mi móvil.
Preocupado e
intrigado. Westonio intentó llamar desde su celular, pero se dio con la
sorpresa de que ya no tenía crédito. Caminó tres manzanas hasta el teléfono
público más cercano. Digitó el teléfono de casa de Taradinha para que pudiera
hablar más por menos. Desde el otro lado contestó un hombre.
Hola
Romarinho. ¿Cómo estás?
-Estoy bien.
¿Quién habla?
-No has
podido reconocer, sin duda es porque te olvidaste de mí. Yo soy Westonio. Por
favor, pásale la voz a tu hermana.
Taradinha
tomó el teléfono y dijo.
-¿Quien
habla?
-Hola
Taradinha. ¿Cómo estás?
-Primero,
dime quien eres. No cuesta nada
contestar mi pregunta.
-Por
supuesto que no. Soy Westonio. Tú me dejaste un mensaje diciendo que
necesitabas de mi ayuda.
-Hola,
Westonio. Disculpa que yo no haya reconocido tu voz.
No te
preocupes. Acabo de comer un litro de helado, creo que esta es la razón por la
cual mi voz está un tanto extraña.
Westonio
respiró profundo y dijo para sus adentros. Yo no como helado desde hace catorce
años.
-Westonio,
por favor, ven a mi casa mañana temprano. Vivo en el mismo lugar de siempre. Es
urgente.
¿Sabes una
cosa Westonio? Es un placer escuchar tu voz por teléfono. Siento una gran
emoción.
Lo mismo
digo yo, y con sinapsis incluido. Después de todo, cuatro años son cuatros
años.
Si, pues
amigo, en cuatro años pasaron muchas cosas.
-Por
supuesto amiga, pero no se acabó el mundo en esos cuatro años, por lo tanto, se
puede decir que no sucedió lo peor.
Al día
siguiente Westonio fue a ver a Taradinha. Cuando llegó la encontró preparando
un batido.
-Justo a
tiempo guapo, estoy preparando un batido tal como te gusta.
Eso veo,
también, veo que los cuatros años te agregaron belleza.
-Por favor,
no digas eso. No vaya a ser que yo lo crea.
-Sin más
preámbulos, dime qué desea que yo haga por ti.
-Primero,
toma asiento y disfruta de este vaso de batido mientras platicamos.
-La verdad
es que estoy sobrecogido por la ansiedad. Que tu boca suelta lo que tienes en
tu corazón para mí.
Ok, mi buen
amigo. Yo tengo un buen amigo mío cuya vida corre peligro, también podría
recibir treinta años por homicidio. Él es de Barcelona, hace seis meses conoció
a una dominicana, se enamoró de ella y se fue a vivir a Santo Domingo. Un
sábado por la noche él y unos amigos venían la disco, tuvieron un accidente, el
perdió el conocimiento y los policías lo pusieron en el asiento del conductor.
El chofer del otro carro murió en el accidente. Ahora tiene a las autoridades
extorsionándole, y como si eso fuera poco, los familiares del fallecido lo han
demando. Ahora se encuentra en un largo proceso, él tiene prohibido salir del
país. Pero lo peor de todo es que su salud mental ha sido afectada, está siendo
tratado por un psiquiatra. Yo sé que tú conoces ese país.
Me
preguntaba si tú podrías ayudarlo de alguna manera. ¿Estuviste en el 2010,
verdad?
Westonio
respiró profundo y dijo para sus adentros. ¡Pero, qué carajo y que caso!
-Te
equivocaste Taradinha.
-¿Yo me
equivoqué? ¿Acaso conoces la historia mejor que yo?
-Por
supuesto que no. No conozco más de lo que me acabas de contar.
¿Y entonces,
en qué me equivoqué?
-Yo no
conozco República Dominicana, yo fui a Haití con una ONG después del trágico terremoto del 12 de Enero del 2010, y estuve casi cinco meses ayudando a los
damnificados. Acabaste con nuestra relación por eso y te fuiste a España con
ese turista catalán que conociste en Copacabana. Pero no te preocupes, yo no
soy un resentido. Sé cómo ayudar a tu, y voy a hacerlo.
-Por favor
hazlo. Su mamá es de avanzada edad, ella está muy preocupada. Hasta dijo que va
a ir a Santo Domingo el 1 de Enero del 2015.
Es fácil,
tendrán que tomar un bus de Santo Domingo a Jimaní, cruzar la frontera y tomar
un bus de Fond-Parisien a Puerto Prince.
Sería bueno
que crucen la frontera como turistas, o mejor aún como miembros de alguna ONG.
Recuerdo que el polo de la ONG que yo usaba tenía una frase estampada en los
dos idiomas que se hablan en Haití. En la parte delantera decía, An nou ede
timoun an Ayiti, y en la espalda decía, Aidons les enfants d’Haiti. Lo cual
traducido es, ayudemos a los niños de Haití.
Van a necesitar un par para que sean tratados muy bien y resulte más
fácil abandonar la Isla para ellos. Deberán ir al aeropuerto Toussaint Louverture
muy de mañana y salir en el primer vuelo a un territorio de la Unión Europea.
-Quien como
tú para guiarlos.
-¿Qué
quieres decir con eso, eh Taradinha?
Digo que por
favor vaya a la Isla y saque a mi amigo Gerard de allí.
Conque tu
amigo se llama Gerard?
Si, así se
llama. ¿Por qué?